Si tuviera un centavo por cada error que cometí

Ya no soy muy ágil mediante la invención de fondos. Fabricar ya no me asegura de forma hostil, sé cómo va a estar en condiciones de utilizar el efectivo; Es una forma que apenas creo y ya no sé la intención que va a estar en condiciones de generar efectivo. En algún lugar perdí mi […]



Ya no soy muy ágil mediante la invención de fondos. Fabricar ya no me asegura de forma hostil, sé cómo va a estar en condiciones de utilizar el efectivo; Es una forma que apenas creo y ya no sé la intención que va a estar en condiciones de generar efectivo. En algún lugar perdí mi pequeña institución monetaria.

Una de las citas populares de mi padre se convirtió tan pronto como, “Un centavo ahorrado es un centavo ganado”. Nunca tuvo sentido para mí, sin embargo, mi padre sabía cómo vas a estar en condiciones de acumular efectivo. En el lado diversificado, apenas se volvió muy ágil cuando se trataba de gastar dinero en efectivo, especialmente en mí.

Mi vida entera nunca se ha centrado en ganar dinero. Para mí, el exterior se volvió más concurrido que el interior con dinero en efectivo. Debo confesar que mi esposa y yo luchamos un día de nuestra vida en el aspecto monetario. En el lado relacional, ahora no públicos completamos maravillosamente; nada menos que ese es mi impacto.

Sé que algunos matrimonios parecen basarse totalmente en fondos, incluso en el caso de que tampoco lo admitan más. Sus fondos determinan el éxito que tienen en sus conceptos.

Ese ya no ha sido el caso con nosotros. Cuando la Maestra Calificada de la Casa Parroquial y yo nos casamos casi medio siglo antes de ahora, no tenía nada que crear con la cantidad de efectivo que teníamos. Ambos estábamos trabajando en ese momento, y colectivamente quizás también saldríamos a cenar tan pronto como un mes. Considerado como si bien pudiera ser un momento muy conocido, incluso si es caro.

El punto focal de nuestra vida se convirtió en conjunto en cuanto ya no más en la cantidad de dinero en efectivo que estamos en condiciones de conseguir y acumular. El punto focal de nuestra vida tenía que crearse con nuestra relación, uno con uno más y con Dios. Éramos una pareja no secular y tratamos de servir a Dios con tanta fidelidad como quizás también lo haríamos.

La noche diversificada, la Maestra Calificada de la Casa parroquial y yo disfrutamos de una noche separada, colectivamente, café picante y hablando de esto y aquello, más de eso que de esto.

Entonces empezamos a practicar su deporte popular: ¿Manufacture You Undergo en conceptos?

Si las estadísticas son magníficas, recuerda más de lo que creo.

Cuando ella plantea una Fabricación que se somete a conceptos establecidos en una consulta, nunca lo tomaré en cuenta. Varias veces tuve algún recuerdo, sin embargo nunca suficiente para calificar como una resolución.

Cuando planteo una Fabricación que se somete a conceptos fijados una consulta, ella lo recuerda hasta la parte final. Las piezas valiosas que creo ya no se toman en cuenta.

No públicamente concluyó y creo que ya no dejes que esta ronda segura, pero creo que recordar cosas es un engaño. Creo que está inventando cosas que dice recordar simplemente para engañarme. Mi campo es, no lo señalaré.

Su único truco para establecer una consulta es: “¿Lo tomaste en cuenta cuando nos conocimos?”

No es público, pero para asegurar esto, establezco una consulta en excelente. Siempre que ella preguntó, es una forma de una resolución particular. Si presento la resolución, busco estropeado. Innecesario asesorar, busco estropeado porque es un camino con preguntas como esta.

Una vez que nos quedamos sin vitalidad para este deporte, nos sentamos allí y miramos un televisor enano.

Cuando llegó la siguiente sección de comerciales, mencionó una cosa moderadamente extravagante.

“Si tuviéramos una moneda de cinco centavos”, mencionó mientras me buscaba, “por cada error que cometieras, seríamos millonarios”

.Luego perseveró: “¿Te imaginas el error predominante que cometiste?”

Innecesario aconsejar, quizás también considere muchos errores que cometí, y uno se preocupa por esta selección de un deporte. No obstante, por mi vida, tal vez nunca consideraría el error predominante que cometí nunca en público.

Por ejemplo, ¿aseguré ese primer error antes de conocerla o después de conocerla?

Me sentí tentado a contar que mi primer error se convirtió en el momento en que me volví inquisitivo acerca de juegos tontos como este, pero pago mi vida demasiado digno de mención.

Esto incluso sería un truco. Si mencioné mi primer error, presumiblemente sería algo que ella ya no sabía antes y ahora sí. ¿Cómo funcionaría eso?

Ambos nos reímos y fuimos cómplices a ver televisión.

Es justo que tal vez ya no asegure una forma de establecer una consulta a. Si de seguro tuviera una moneda de cinco centavos por cada error que cometí, soy fantástico, tal vez sería un hombre acomodado. Me pregunto cómo en este planeta quizás también podría navegar en una cosa así.

Entonces podría haber una consulta para establecer su definición de error. Soy fantástico, mi definición sería bastante diversa de la de mi esposa. Todo el mundo tiene su muy feliz definición de estos objetos.

Incluso preocupado un poco por eso, comencé a recordar algunos errores que me ahorraron dinero. Los problemas que, según mi concepto, resultarían montañosos, resultaron totalmente inútiles en el agua.

Es posible que el error más grande que alguien podría asegurar es creer que ya no crean errores seguros. Lo más habitual es que una persona casada se dé cuenta de lo que son los errores. Y en el caso de que crea que ya no está seguro de un error, entonces podría ser incluso un gran error, y también podría pagar caro por eso.

Si me hubiera preguntado en qué se convirtió mi primera gran diferencia, quizás le hubiera dicho que se convirtió en ella. Mi primer error sería no volver a montarla en lo más mínimo.
Recordé un versículo de las Escrituras muy conocido. “Si estamos anunciando que logramos dejar de no hacer público ningún pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad ya no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y simplemente para perdonarnos nuestros pecados, y para límpianos de toda maldad “(1 Juan 1: 8-9).

Ya no son mis errores, sin embargo, cómo los enfrento lo que hace la distinción final en este planeta.

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